La lucha contra la Ley Sinde como laboratorio sociológico

15.03.2012 | Por: Carlos Sánchez Almeida

Texto presentado en el marco del Seminario “Comunicación y Sociedad Civil” sobre las transformaciones de la Sociedad Civil y la política en la era de Internet, UOC-IN3

Cronología: El acoso jurídico en España a la estructura de enlaces de la WWW, como proceso de gestación de la Ley Sinde

12 de octubre de 2002: Aprobación de la LSSI, Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, estableciendo criterios de atribución de responsabilidad en la Internet española.

7 de marzo de 2003: Caso Ajoderse.com Primera interpretación judicial de la LSSI: inexistencia de responsabilidad por enlaces

4 de agosto de 2003: Caso Donkeymania. Primera operación contra una pàgina de enlaces, clausurada cautelarmente. Años después se dictaría auto de archivo por no existir delito.

1 de octubre de 2004: Entrada en vigor de la reforma del Código Penal endureciendo la represión contra los delitos contra la propiedad intelectual.

8 de abril de 2006: Operación Descargas en la Red, redada contra 17 páginas de enlaces.

29 de julio de 2006: Entra en vigor el nuevo texto de la Ley de Propiedad Intelectual, por el que se restringe seriamente el derecho de cita y de copia privada, se establece el canon digital y se define jurídicamente la puesta a disposición interactiva como forma de comunicación pública de obras protegidas.

29 de marzo de 2007: Nueva operación contra páginas de enlaces. La Ministra de Cultura, el Director General de la Policía y Guardia Civil posan con policías y artistas celebrando la redada.

28 de diciembre de 2007: Ley de Impulso de la Sociedad de la Información, por la que se reforma la LSSI, ampliando las facultades de la Administración para intervenir en páginas web.

2008: se suceden los casos de archivo judicial de páginas de enlaces

Marzo de 2009: Nombramiento de Angeles González-Sinde como ministra de Cultura.

1 de diciembre de 2009: trasciende a la ciudadanía una maniobra para introducir en el articulado de la ley de economía sostenible una disposición final destinada a poder cerrar páginas mediante una comisión administrativa, sin supervisión judicial, con la excusa de los derechos de autor. Dicha disposición final es bautizada con el nombre de “ley Sinde”.

2 de diciembre de 2009: se publica el manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet“, que es reproducido en pocas horas por decenas de miles de páginas.

19 de marzo de 2010, aprobación del proyecto de ley. El mismo día, las principales páginas de enlaces españolas llevan a cabo un cierre de 8 horas en protesta.

3 de diciembre de 2010: La filtración de los cables de WikiLeaks demuestra la influencia de la administración norteamericana en el desarrollo de la ley Sinde.

19 de diciembre de 2010: Diversas páginas web españolas llevan a cabo una protesta pacífica contra el proyecto de Ley Sinde, cerrando sus páginas y publicando un texto de protesta.

21 de diciembre de 2010: La oposición parlamentaria vota en bloque contra la Ley Sinde, que resulta rechazada por el Congreso de los diputados.

25 de enero de 2011: CiU, PSOE y PP llegan a un acuerdo para resucitar la Ley Sinde en el Senado.

15 de febrero de 2011: Surge el movimiento Nolesvotes.com, que solicita formalmente un voto de castigo contra PSOE, PP y CiU por la aprobación de la Ley Sinde.

4 de marzo de 2011: Ley 2/2011 de Economía Sostenible, publicada al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado. En su Disposición final cuadragésima tercera se incluye la Ley Sinde.

15 de mayo de 2011: Estallido del movimiento #15M, tras su difusión en redes sociales desde las plataformas No les Votes y Democracia Real Ya, que en su manifiesto proponen entre otras medidas la derogación de la Ley Sinde.

22 de mayo de 2011: Sonada derrota electoral del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales.

1 de julio de 2011: estalla el escándalo de corrupción de la SGAE.

20 de noviembre de 2011: El PSOE pierde 4,5 millones de votos en las elecciones generales, y su representación parlamentaria se reduce a 110 diputados.

2 de diciembre de 2011: El gobierno del PSOE renuncia a desarrollar reglamentariamente la Ley Sinde por la presión de las redes sociales, según reconoce el presidente Rodríguez Zapatero.

30 de diciembre de 2011: El gobierno del PP aprueba el reglamento de la Ley Sinde.

 

Papel central de la Red en el desarrollo de los nuevos movimientos de protesta y vertebración de la sociedad civil. La experiencia de la lucha contra la Ley Sinde.

La lucha contra la Ley Sinde es un buen y mal ejemplo de cómo se organiza un movimiento de protesta a través de la red, vertebrando la sociedad civil para llevar a cabo una defensa organizada de derechos colectivos.

Es un buen ejemplo porque se trata de un conflicto prolongado a través del tiempo, con antecedentes y consecuencias que permiten un estudio en profundidad sobre un fenómeno social, con un lapso temporal suficiente.

Es un mal ejemplo porque la lucha contra la Ley Sinde tiene un origen muy concreto: la propia red, en defensa de su misma estructura de enlaces. Y eso refuerza los lazos empáticos de los participantes en el conflicto de una forma muy diferente a otros conflictos sociales externos a la red.

La dualidad que presenta el ejemplo nos obliga a ser muy cautos a la hora de valorarlo. Así que antes de entrar en profundidad, quizás sería bueno ver qué factores sociales, políticos y sobre todo económicos inciden en el conflicto.

Recuperando un texto de trabajo anterior de este Seminario, en el que se identificaban sucintamente las ideas y valores utilizados en el debate por los diferentes grupos de interés encontraremos algunas pistas. Diferenciábamos entonces 4 grupos de interés:

  1. Los autores de las obras objeto del conflicto desencadenante y las organizaciones que los representan. Con sus diversas posiciones.
  1. La industria de producción y distribución de obras intelectuales ha formado un lobby para influir en los gobiernos elaborando leyes con las que intentar blindar su modelo de negocio.
  1. Los colectivos movilizados en el ámbito del ciberactivismo han mantenido el pulso, fundamentalmente en los nuevos medios de comunicación digitales, así como en las redes sociales de Internet.
  1. Los empresarios de Internet, con intereses en un nuevo modelo de distribución, se han manifestado generalmente en contra de cualquier restricción a la circulación de contenidos.

La lucha contra la Ley Sinde levantó muchas pasiones. Pero por debajo de ellas late la fría racionalidad de los dos vectores sobre los que se construye toda sociedad basada en la comunicación: la audiencia y el dinero.

Por parte de la industria de contenidos se han utilizado recurrentemente los puestos de trabajo perdidos y el paro generado por la falta de ingresos debida a la piratería. Eludiendo el debate sobre la propiedad y los modos de distribución en el ámbito digital, se ha incidido sobremanera en el derecho de autor como “salario” de los artistas, obviando la plusvalía obtenida del trabajo de éstos por parte de editores y productores.

Los colectivos sociales se han centrado en la defensa del derecho a la libertad de expresión y en el peligro de una aplicación indiscriminada de la nueva normativa que pueda llevar a la autocensura y a la libertad de acceso a los contenidos (a nuevos bienes comunes informacionales). Los nuevos modelos de cultura libre también ha sido objeto de debate, especialmente desde el FCFORUM de Barcelona.

El poder político, tanto en el poder como en la oposición, ha intentado jugar al papel de árbitro del difícil equilibrio entre libertad y propiedad, con escasa fortuna, sobre todo en el aspecto comunicativo.

Los medios de comunicación tradicionales -titulares de cadenas de televisión, radios, periódicos y editoriales- también han sido muy ruidosos evidenciando su preocupación por la quiebra de su modelo de negocio.

Sorprende entre tanto ruido el silencio de los agentes económicos beneficiados directamente por el actual estado de cosas: la industria de las redes de telecomunicaciones, tanto en lo que se refiere a la aristocracia financiera de las grandes operadoras, como a la pequeña burguesía emergente interesada en la explotación de la red con el mínimo coste. Que no hayan generado ruido no quiere decir que no hayan actuado: a veces actuar en silencio, desde intendencia y retaguardia, es mucho más efectivo que estar en primera línea.

 

Mecanismos de agregación y nueva composición: procesos de organización y herramientas de comunicación

Si comparamos las diferentes movilizaciones surgidas en red a lo largo de los más de 15 años de expansión de la internet comercial en España, pueden distinguirse tres momentos diferenciados:

  1. Las luchas por la tarifa plana, privacidad de las comunicaciones, por el software libre en la administración, contra la LSSI, se centraban en webs de referencia.
  2. La aparición de los blogs y agregadores de contenidos provocan un desplazamiento del centro de gravedad a la blogosfera. Es un fenómeno que se produce a partir de 2002.
  3. En los últimos años, el centro de gravedad, y la capacidad de generar audiencia se focaliza en redes sociales, páginas de enlaces y granjas de blogs.

Paralelamente a todo ello, subsisten en todos los momentos otros polos informativos y generadores de opinión: los medios tradicionales, adaptándose al nuevo medio, y diversas “personalidades” de internet, capaces por sí mismas de generar opinión, sea como columnistas de grandes medios, o bien como blogueros o tuiteros de referencia. En toda movilización, con independencia de su beneficiario final, aparece un parachoques mediático formado por los colectivos mencionados.

Con todo, los grandes números de audiencia y facturación publicitaria se centran fundamentalmente en medios convencionales, granjas de blogs y páginas de enlaces. A la hora de llegar al gran público, más allá de los colectivos militantes, la capacidad de movilización reside en quien tiene mayor potencia de fuego.

 

Mecanismos de movilización: impacto sobre la esfera pública mediática y capacidad de incidencia política

Los árboles del populismo ciberactivista no deberían impedirnos ver el bosque: la gran selva mediática. Durante todo el proceso de oposición a la Ley Sinde, los colectivos de la red han pretendido en todo momento llamar la atención de los grandes medios: nada es más jaleado en Twitter que la aparición de sus tuitstars en un reportaje de El País.

En muchas ocasiones, se genera una actividad con el exclusivo fin de llamar la atención, primero mediante la propia web del colectivo, luego en redes sociales, para acabar remitiendo correos a destinatarios múltiples de agencias de noticias y grandes medios de comunicación. Su incidencia real sobre los ciberactivistas es reducida, en la medida que se trata de internautas fuertemente concienciados: su verdadero destinatario es el gran público, y para ello se precisa de la colaboración de los grandes medios.

Observemos –únicamente a título de ejemplo- la frenética actividad del grupo Hacktivistas.net, que en la cronología publicada por 20 Minutos consigue un buen número de referencias informativas:

18-12-2009. La industria cultural española exige al Gobierno que acabe con "la sangría" de la piratería. En Internet surgen nuevos movimientos contrarios a la ley prevista por el Gobierno, como La lista de Sinde, una página web que pretende ayudar a los internautas a encontrar archivos descargables de Internet mediante dos widgets.

9-3-2010. LalistadeSinde.net presenta ante el Ministerio de Industria una lista con más de 1.200 sites que se autoinculpan de haber realizado libre intercambio de archivos.

11-11-2010. Una nueva campaña de protestas contra la ley Sinde satura el correo de los diputados del Congreso.

12-5-2011. El grupo Hacktivistas.net, junto a la editorial Traficantes de Sueños y el periódico Diagonal, que han apoyado su edición, presentan el Manual de Desobediencia a la Ley Sinde, un texto que resume las posibilidades que la Red ofrece para "evitar la censura". Según sus defensores, con este manual Hacktivistas.net resume lo que cientos de activistas en la Red han hecho, y creen que ahora será útil para demostrar la "ineficacia" de la ley Sinde.

La incidencia real en capacidad de movilización en la red es una incógnita, en el caso de Hacktivistas y en cualquier otro. Lo verdaderamente importante, lo que de verdad motiva a todos los colectivos, es repercusión mediática. Y para valorar eso sólo podemos acudir a la estadística pura y dura: números de visitas, números de retuits, números de referencias en Google. Otro ejemplo: quien quiera analizar en profundidad el fenómeno #NoLesVotes, así como sus objetivos principales y secundarios, solo tiene que estudiar las cifras.

Para el ecosistema político, portadas de prensa convencional es sinónimo de difusión. Solo tras el #15M los políticos han entendido que la presencia en redes sociales y su aumento cuantitativo genera un salto cualitativo en la atención de los grandes medios. Pero antes de llegar a ese punto, todo pasaba por conseguir un pleno: a ser posible, una portada en El País. Ese objetivo lo consiguió el activismo contra la Ley Sinde, y dos veces seguidas, en diciembre de 2010. Ahora son los redactores de El País –y de todos los medios- los que están pendientes de cuanto se mueve en Twitter, y muy especialmente de la redifusión de sus propias noticias.

 

Papel de las organizaciones sociales clásicas. Límites entre organizaciones sociales y los nuevos movimientos en red.

Las organizaciones sociales clásicas, si entendemos como tales partidos políticos, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, han actuado a lo largo de todo el conflicto a remolque de la sociedad red. La agenda mediática la han marcado las decisiones gubernamentales y las declaraciones de la industria, de un lado, y los colectivos en red, de otro. Los partidos que han formulado objeciones a la normativa se han basado fundamentalmente en el trabajo previo realizado en la red. Desde este punto de vista, se aprecia una mayor porosidad hacia la sociedad red por parte de los grupos pequeños en la oposición. Incluso en Twitter, una red que por su propia naturaleza es muy dada a la espontaneidad, los militantes de partidos mayoritarios se han plegado a las consignas emanadas de la dirección.

Las escasas intervenciones sindicales no han sido demasiado afortunadas, siendo paradigmática la declaración del secretario sectorial de Comunicación Social, Cultura y Deporte de UGT, Carlos Ponce, favorable a la aprobación de la Ley Sinde, para "detener las sentencias que puedan atentar contra los derechos de propiedad intelectual" (sic).

Organizaciones de consumidores y usuarios, mejor estructuradas a nivel red, han tenido una incidencia mayor. No obstante, fue muy preocupante el silencio del Consejo de Consumidores y Usuarios presidido por Francisca Sauquillo, que en su informe sobre la Ley Sinde omitió toda referencia a las protestas de diferentes asociaciones.

 

Conclusiones

A escasas semanas de la entrada en vigor práctica de la Ley Sinde, todavía es pronto para extraer conclusiones. Por un lado, todavía está sometida a discusión jurídica, dado que diversas entidades –asociaciones de consumidores y de empresas de internet- han impugnado la norma ante el Tribunal Supremo. También está por ver si la aplicación represora de dicha norma genera nuevas espirales de movilización.

Con todo, sí se puede extraer una conclusión: la política realmente existente –considerando como tal la que se ejerce mediante cargos públicos remunerados en partidos y sindicatos- sigue anclada en esquemas comunicacionales previos a la sociedad red, fuertemente jerarquizados. El poder político tradicional sigue teniendo la capacidad de marcar la agenda informativa de los grandes medios en la medida que éstos están dispuestos a seguir el juego al poder, sea por razones de influencia social o económica. Pero han perdido el monopolio de la acción política: grupos con escasos medios económicos son capaces de influir poderosamente en la agenda informativa, manteniendo el pulso frente al poder de forma prolongada en el tiempo.

El conflicto de la Ley Sinde es solo un ejemplo más, y por las razones expuestas al inicio no permite predecir por sí mismo el posterior devenir de la agitación socio-política en la sociedad red. Pero sí marca una tendencia de futuro en el campo de la movilización social. Los activistas han cometido muchos errores, pero el principal error lo ha cometido el poder, perdiendo una oportunidad inmejorable de adaptar sus estructuras al nuevo escenario social y tecnológico. De tales errores unos y otros deberán extraer las lecciones que marquen la pauta política en los próximos años.

 

Barcelona, 15 de marzo de 2012.