Si sólo usamos la Red para consumir pasivamente, estamos ante la caja tonta, versión 2.0

30.03.2009 | Por: canalsolidario.org

Carlos Sánchez Almeida es licenciado en Derecho y diplomado en Derecho Civil Catalán por la Universidad de Barcelona, también fue miembro de FrEE (Fronteras Electrónicas), organización orientada a la defensa de los derechos civiles en Internet, también colabora con diversos medios digitales.

Las llamadas resistencias digitales y la relación entre los Derechos Humanos y la sociedad digital han sido algunos de los temas que se han tocado en la entrevista online que Carlos ha mantenido con los lectores y lectoras de CanalSolidario.org. Estas son algunas de las preguntas de los usuarios:

¿Quién crees que controla hoy por hoy Internet, los gobiernos? las empresas?, ¿y quién lo controlará en el futuro?
Ni los gobiernos ni las empresas controlan Internet, pero tanto unos como otros lo intentan y lo seguirán intentando. En los casos de delito informático los jueces intentan controlar la Red, pero es un control a posteriori y no siempre efectivo.

¿Piensas que los cibernautas conocen sus derechos en la Red y saben cómo defenderlos?
Los internautas no siempre conocen sus derechos, y en particular el derecho a la privacidad. Ultimamente se están produciendo muchos abusos en las redes sociales, y los internautas no son conscientes de que una vez perdida la intimidad, es prácticamente imposible recuperarla.

¿Qué momento viven las libertades en la Red?
La situación de las libertades en la red es contradictoria. Por un lado, el ejercicio efectivo del derecho a la cultura está teniendo un extraordinario apogeo, gracias a las redes P2P, pero precisamente debido a ello, vivimos un momento de retroceso de libertades. Desde multiples frentes de la industria del entretenimiento, se está presionando a los gobiernos para controlar las redes p2p, aunque para ello se tenga que sacrificar el derecho a la privacidad de los usuarios. Tampoco el derecho a la libertad de expresión vive su mejor momento: obsérvese por ejemplo las múltiples demandas presentadas por la SGAE contra sus críticos.

¿Por qué no podemos usar el software que queramos para relacionarnos con la Administración? Cómo podemos reclamarlo?
El software que utilizan nuestras Administraciones es sufragado mediante nuestros impuestos, y sólo por esta razón los políticos deberían decantarse por alternativas libres, que no conllevan costes de licencia, y cuyo código es público. No hay otra vía que la protesta ante los correspondientes departamentos de Tecnología de las diferentes administraciones.

¿Cómo crees que evolucionarán las reivindicaciones por el acceso universal a Internet?
Teniendo en cuenta que según los últimos rankings en desarrollo de tecnologías de la información, España se encuentra por detrás de Portugal y Chipre, las perspectivas no son muy halagüeñas. La Asociación de Internautas lleva muchos años luchando, pero nuestros políticos sólo bailan al son de las grandes operadoras: el anuncio de la paralización legal del servicio universal de banda ancha se hizo en la sede de Telefónica.

¿Cuáles crees que son, según tú, los retos que debe encarar el software libre?
Mientras en la cuota de navegadores se ha conseguido un extraordinario avance con Firefox, y en las suites ofimáticas cada vez es mayor la presencia de Open Office, el crecimiento de Linux está estancado. No hay otra vía que conseguir la complicidad de los usuarios.

¿Piensas que la Red tiene algún poder revolucionario?
La Red es una herramienta extraordinariamente potente, y como tal herramienta puede ser utilizada de forma revolucionaria, o como instrumento de control. Si los ciudadanos utilizan la herramienta para coordinarse entre ellos, el efecto es liberador. Si por el contrario, sólo se utiliza para consumir pasivamente, estamos ante la caja tonta, versión 2.0.

Háblanos de posibles formas de resistencia digital
Hay muchas formas de resistencia. La primera de ella ya se está ejerciendo por muchos internautas, compartiendo y negándose a adquirir los productos de la industria del entretenimiento. Pero además de compartir canciones y películas, también se debería compartir información sobre injusticias y sobre alternativas solidarias. Herramientas de resistencia son el anonimato y el cifrado de la información. Incluso herramientas tan inocentes como las paginas blancas pueden ofrecer mucha información.

¿Crees que el ciberactivismo es realmente poderoso? ¿Lo toman en serio los gobiernos que reciben los correos? ¿Dan las entidades que organizan actos de ciberactivismo suficiente feedback a la gente que participa?
Personalmente pienso que si el ciberactivismo se limita a la Red, su repercusión es muy limitada, teniendo en cuenta la actual brecha digital. Se puede generar mucho ruido, se pueden generar campañas de opinión, pero si el poder se da cuenta que la protesta no llega a la calle, sólo tiene que aguantar el chaparrón. El poder sólo se preocupa cuando la protesta cala en la sociedad civil.

¿Qué momento crees que vive el ciberactivismo en el Estado español?
Mucho ruido y pocas nueces. Se ha conseguido generar una imagen muy negativa de la SGAE y sus adláteres, pero de momento siguen cobrándonos un canon injusto. Se ha hecho mucho ruido sobre las leyes represivas contra internet, pero los politicos las aprobaron sin escuchar. Quizás ha llegado el momento de plantear una verdadera desobediencia civil: lo único que le importa al político es lo que hagamos en las elecciones. Quizás podríamos aprovechar la próxima cita electoral ante el Parlamento Europeo para darles un toque de atención...

¿Qué piensas que pasará con todo el tema del P2P? ¿Acabarán por prohibirnos páginas como Emule? ¿Podemos hacer algo al respecto?
Personalmente, creo que no pasará nada: el actual Gobierno bastante tiene con capear el temporal de la crisis, mientras se descompone a marchas forzadas. Han perdido toda la iniciativa política, y no creo que obtengan respaldo parlamentario para iniciativas represivas. No me imagino que haya alguien tan estúpido como para abrir un frente más. Pero si lo hace, lo único que conseguirán es unificar la resistencia en la Red. De todas formas, para cuando legislen, llegarán tarde. La propia Red encuentra las vías: Spotify ha cambiado muchas cosas ya.

¿Quién tiene la culpa de que no podamos utilizar un adsl en condiciones y a un precio razonable?, ¿el Gobierno, las transnacionales de telefonía?
El Gobierno y los partidos políticos, que han sido incapaces de plantar cara a las multinacionales, y han colocado nuestro país a la cola de Europa. La crisis va a ser terrorífica en España, porque se han perdido años cruciales en los que se tenía que haber apostado por la sociedad del conocimiento. Nuestros políticos sólo han apostado por la comisión fácil del ladrillazo, por una economía muerta.

¿Crees que prosperarán las reivindicaciones por un adsl más barato y de más calidad que se están dando últimamente? ¿qué tenemos derecho a reclamar?
Creo que la revolución va a venir dada no tanto por el ADSL como por las ofertas de conectividad móvil. El efecto combinado de ambas va a ser un revulsivo: si medio país pide la portabilidad de Telefónica a Vodafone, a los dos meses el precio del ADSL baja a la mitad. Quizás tendríamos que plantearnos acciones colectivas contundentes, como la que acabo de mencionar. Nos tomarían mucho más en serio.

Como colaborador de medios digitales, ¿cómo ves la crisis que sufren los medios tradicionales en estos momentos? ¿Es el momento de apostar sólo por ediciones digitales? ¿Funcionaría?
Creo que ese momento todavía no ha llegado, por cuanto la brecha digital hace que mucha gente siga consumiendo información exclusivamente por medios tradicionales. Pero lo que está claro es que crear hoy en día un medio exclusivamente off-line sería un suicidio. Pienso que lo más importante es impulsar la alfabetización digital a pie de calle. Y cuando digo esto me refiero a que cada uno de nosotros enseñe a las personas que tiene cerca: si esperamos que lo hagan nuestros políticos, seremos siempre analfabetos. Ellos nos quieren analfabetos.

¿Podrías explicarnos cómo es el proceso para que las demandas y resistencias que se organizan desde la Red salgan a la calle?

Haciéndolo al revés: lo que hay que conseguir es que los problemas de la calle real lleguen a la Red. Una vez allí, conseguir apoyos adicionales, y volver a sacar el problema a la calle. Ha de ser un proceso de retroalimentación permanente: los dos mundos han de actuar simultáneamente como cajas de resonancia contra el poder.

Puedes leer la entrevista completa.