COMUNICADO SOBRE altern.org

7 de marzo de 1999


DESAFORTUNADA SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE APELACIONES FRANCÉS QUE CASTIGA AL PROVEEDOR POR CONTENIDOS DE SUS CLIENTES.

La libertad de expresión ha sufrido un duro golpe en Francia, al condenar un juez al propietario de altern.org a pagar 405.000 francos por atentar contra la propiedad intelectual.

altern.org era un espacio web tipo geocities, angelfire o xoon que ofrecía páginas grauitas. Entre esas páginas había una en la que aparecían fotos de la modelo francesa Estelle Hallyday desnuda. Ésta
demandó a altern.org y un juez castigó a su propietario, Valentin Lacambre, con la ya mencionada multa. Lacambre apeló, pero el pasado 10 de febrero el Tribunal de Apelaciones francés desestimó la reclamación.

El caso presenta varios puntos oscuros que nos gustaría comentar.

1) Aunque sea en menor grado, no deja de ser sospechoso que en una Internet donde la redistribución de fotos digitalizadas -sobre todo de top-models- es una práctica común, haya recibido un castigo ejemplar un website como altern.org, que ofrecía espacio a muchas organizaciones políticas alternativas: colectivos de solidaridad por África, hackers españoles, la Ligue du Droit des Femmes, forums zapatistas o la misma CNT.

2) Pero aunque ello no hubiera sido intencionado, la decisión judicial sigue siendo muy problemática. En primer lugar, se habla de que altern.org ofrecía  espacio web de forma anónima, y lo cierto es que
esa "anonimidad" es la misma que ofrece, por poner un ejemplo, Geocities: simplemente los datos de la persona que da de alta la página no son verificados.

Además, Lacambre afirma disponer de registros acerca de donde venía cada página. Si los jueces franceses hubieran querido saber quien era el verdadero autor de esas páginas podrían haberlo sabido sin problemas. Pero, según Lacambre, no se molestaron en averiguarlo.

3) Es un peligroso precedente que un proveedor pueda convertirse en responsable legal de lo que sus clientes pongan en la Red. Es correcto que el director de un periódico tenga que responder penalmente de lo que se afirma en sus artículos, pues se trata de una publicación. Pero ofrecer espacio web a un cliente no es lo mismo que confeccionar una publicación. Se parece mucho más a ofrecer conexión telefónica o servicios de envío de paquetes. Condenar a un proveedor porque uno de sus clientes infringe la leyes como considerar que un cartero que distribuye un paquete con droga o pornografía infantil es un criminal, cuando no hace más que llevar un paquete de un sitio a otro,
desconociendo su contenido.

La excusa es que el proveedor debería vigilar lo que sus clientes ponen en la Red, pero no es más que eso, una excusa. Y además patética. Si los empleados de correo no tienen la obligación de comprobar qué hay en cada paquete que se envía, ¿Por qué ha de hacerlo un proveedor? Por otro
lado, no parece una gran idea -por decirlo suavemente- que la ley nos conmine a realizar actos imposibles: Antes de su cierre, altern.org contenía casi cincuenta mil sites. Es matemáticamente imposible -los días sólo tienen veinticuatro horas- que una persona, o un pequeño equipo, puedan
vigilar contínuamente lo que 50.000 personas diferentes pongan en sus websites.

Tras sentencias como la francesa parece que hay una intención clara: convertir a los proveedores en responsables civiles subsidiarios de lo que hagan sus clientes en la Red. Así se consigue tener una policía eficiente y gratuita -los proveedores- que por miedo a represalias legales no permitirá el menor disenso hacia el status quo.

Si iniciativas censoras como estas prosperan, nos acercaremos cada vez más a una Red controlada por unos pocos proveedores mastodónticos, capaces de hacer frente a amenazas legales, y que no permitirán en sus servidores nada que no sea completamente correcto, casto, consensuado y, desde luego, terriblemente aburrido.

Para protestar contra esta nada meditada decisión de la justicia francesa, invitamos a todos los internautas españoles a solidarizarse con sus colegas galos y escribir mails de apoyo a altern.org o firmar su libro de visitas. La dirección web es: http://altern.org/defense/
 


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