Jaque Perpetuo

10.03.2010

Carlos Sánchez Almeida, licenciado en Derecho y socio de Bufet Almeida, comentará en el nuevo blog dudas de los lectores y temas legales sobre Internet y tecnología.

Jaque Perpetuo: las razones de un nombre

Desde que el consultorio del abogado del Navegante se transformó en blog, resultaba evidente que había que bautizar el barco. Si bien es previsible que en algún determinado momento, sea por preguntas de los lectores o por condicionantes de la actualidad, desde este blog se vuelvan a resolver dudas jurídicas, lo cierto es que desde principios de año se trata de un espacio de opinión, alejado por tanto de cualquier pretensión de objetividad informativa.

Durante varias semanas he ido aplazando la decisión sobre el nombre, dado que existían temas más urgentes que atender. Pero después de darle muchas vueltas, creo que no me quedan muchas opciones.

Se trataba de buscar un nombre que resumiese lo que viene siendo mi actividad, en la Red y en el mundo real, desde hace más de veinte años. Y no he encontrado otro que Jaque perpetuo.

Jaquear, según la Real Academia, es un verbo con dos significados. El primero de ellos se refiere al ajedrez, el segundo a la vida real: hostigar al enemigo. En su obra “La guerra de guerrillas”, Ernesto Che Guevara cita el jaque perpetuo como única estrategia posible del guerrillero frente a columnas invasoras:

“El guerrillero conoce los lugares donde combate, la columna invasora los desconoce, el guerrillero crece en la noche y el enemigo ve crecer su miedo en la oscuridad. En esta forma puede, con cierta facilidad, destruirse una columna totalmente, o infligirle tales pérdidas que le impidan volver al campo o necesite mucho tiempo para reagruparse.”

A estas alturas del siglo, las ideas marxistas del Che no interesan demasiado: si lo cito es únicamente por sus reflexiones militares y por su profundo conocimiento del ajedrez. Y porque desde hace un par de décadas estoy jugando una partida contra el sistema y contra el tiempo.

Aunque las leyes del ajedrez no lo recogen, un jaque perpetuo acaba siempre en tablas. La guerrilla, en la Red y en los tribunales, no vencerá nunca al sistema de forma definitiva. Pero puede jaquearlo durante mucho tiempo, mientras el conjunto de la sociedad perfecciona sus herramientas de combate colectivo.

Seguiré aquí mientras el periódico y ustedes me lo permitan. Navegando en un pequeño barco, sin patente y sin bandera. Hostigando al enemigo.

Y en jaque perpetuo.