Los abogados son los únicos beneficiarios de la guerra entre la SGAE y los internautas

03.05.2009 | Por: Mateu Cuart - Diario de Mallorca

Carlos Sánchez Almeida, jurista especializado en internet, visitará el viernes el Club de este rotativo para proponer un relevo al que considera un modelo de gestión de la propiedad intelectual "anclado en el pasado"

MATEU CUART. PALMA. "Internet será libre o no será". La máxima es de Carlos Sánchez Almeida, abogado y autor de República Internet, que apuesta por una nueva gestión de la propiedad intelectual. El próximo viernes (19 horas) visitará el Club de este rotativo para ofrecer la charla Internet y cultura libre: manual de uso (o cómo acabar de una vez por todas con el P2P).

–"A determinada gente sólo se le puede romper la cara a la salida del colegio. Y en eso estamos, esperando en la puerta: esta calle se llama internet, y todavía es nuestra". ¿Contra quién luchamos?
–Hay que tener en cuenta que ese es un artículo del año 2000, y que no era lo mismo que ahora, pero internet siempre ha luchado contra el poder jerárquico establecido. La sociedad en red es un nuevo concepto en las relaciones humanas en contra de la concepción antidemocrática de la sociedad, que trascenderá internet.

–Defiende que en la red hay un espacio para la libertad y otro para el Código Penal. ¿Qué hacemos con los contenidos dañinos pero no ilícitos?
–El estado de derecho debe responder ante todo lo que sea dañino, y los límites para retirar contenidos los deben determinar los jueces.

–¿Y con los contenidos que son ilegales aquí y no en otros países, como el discurso del odio, amparado en Estados Unidos?
–La avería del sistema está en que no existe una regulación internacional. Si un discurso homofóbico o racista se introduce en Estados Unidos, en España se puede intentar evitar el acceso, pero las soluciones técnicas son difíciles. Hay que ir a una regulación internacional. Desgraciadamente, aún no tenemos un gobierno mundial.

–¿Estamos más controlados de lo que creemos?
–Las tecnologías son un arma de doble filo, para la defensa o para el ataque. Hoy en día, con un simple teléfono móvil se puede saber dónde está una persona, y en internet, si la gente no va con cuidado, se puede encontrar con la trasparencia absoluta. En las redes sociales, por ejemplo, se publican alegremente fotografías que pueden resultar perjudiciales a la hora de buscar trabajo.

–Sin embargo, la Policía se queja de que la privacidad le pone las cosas muy difíciles.
–Tiene las mismas limitaciones que en el mundo real con los domicilios privados y las conversaciones telefónicas. El límite lo marca la constitución y el ordenamiento jurídico.

–En materia de P2P (intercambio de archivos de igual a igual), ¿se equivoca la SGAE o la Asociación de Internautas?
–Se equivoca la SGAE, o más que eso, defiende unos intereses que responden a una concepción de la propiedad intelectual anclada en modelos del pasado. En un mundo donde el valor de la copia tiende a cero, intentar cobrar por eso es un suicidio.

–Pero si la cultura es gratuita, nadie querrá crearla.
–Comparar cultura libre con cultura gratuita es erróneo. Tiene que ser de fácil adquisición, tender a la gratuidad, garantizando el sustento de los creadores pero sin basarse en cobrar por copiar. Es necesario un diálogo abierto, y el problema es que las posiciones están muy enquistadas y se ha iniciado una guerra en la que los abogados son los únicos que salen ganando. No hay que cerrarse en medidas policiales y legislativas.

–¿Legislar en internet es como poner puertas al campo?
–El problema es que, mientras se legisle a nivel local, internet, como los paraísos fiscales, encontrará canales de distribución al margen de los gobiernos.

–¿Qué le parece el sistema de tres avisos previos a la desconexión de la red?
–Creo que a la larga en Francia se declararía inconstitucional, porque vulnera el derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones. Sería como investigar en las bibliotecas los libros que se lleva cada uno, algo cercano a los sistemas totalitarios. Criminalizar a toda la sociedad es un camino equivocado.

–¿Y si pagamos un canon por acceder a internet y expiamos nuestros pecados?
–Ya lo estamos pagando, tenemos la banda ancha más cara de Europa. En un mundo en que el acceso a contenidos será más barato porque habrá más competencia, veo absurdo un canon para el ADSL. Otra cosa es si los operadores tienen que repartir lo que obtienen con las sociedades de gestión.

Artículo original en Diario de Mallorca