Liberar el iPhone: el riesgo de ser el primero

27.09.2007 | Por: Aitor Riveiro - EL PAIS

La fiebre desatada por el teléfono móvil de Apple lleva a muchas personas a buscar la manera de utilizarlo fuera de los cauces establecidos

AITOR RIVEIRO - Madrid - 27/09/2007

El próximo 9 de noviembre el iPhone desembarcará en Europa. Reino Unido (a través de O2, filial de Telefónica) y Alemania (con T-Mobile) estrenarán ese día el 'gadget' del año, el más esperado, deseado y envidiado. Son miles y miles los 'blogs' que han hecho referencia al teléfono móvil de Apple; en prensa, ha generado cientos de noticias y reportajes. En Estados Unidos ha vendido más de un millón de unidades desde su nacimiento comercial, el pasado mes de junio.

¿Y España? De momento, nada. Hace unos días el presidente de Telefónica, César Alierta, confirmaba en Londres que la compañía está negociando con Apple pero, como mínimo, no podremos disfrutar del iPhone hasta el primer trimestre de 2008? Finales del primer trimestre, más bien.

Para los que no quieran esperar, sin embargo, existen diversos métodos gracias a los cuales el iPhone puede funcionar fuera de las redes de las operadoras que han conseguido la distribución exclusiva; como siempre, Internet se convierte en la fuente de información casi única sobre dichos métodos.

Problemas legales

Técnicamente, es posible, tras adquirir un iPhone (de momento sólo disponible en EE UU) y traerlo a España, liberarlo para utilizarlo en alguna de las principales redes (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo). No obstante, hay que tener muy presente cuáles son los problemas a los que se puede enfrentar el usuario que 'rompa' la exclusividad del operador.

El primero es de operabilidad. El iPhone está diseñado para ofrecer determinados servicios y no todas las compañías están preparadas. Así, aquellos que han probado los teléfonos de Apple liberados en España no han podido disfrutar del buzón de voz visual, una de las grandes apuestas del dispositivo.

También pueden surgir problemas legales. Según Carlos Sánchez Almeida, del Bufet Almeida, especializado en nuevas tecnologías, podría aplicarse el artículo 286 del Código Penal, que prevé una pena de seis meses a dos años de cárcel para quien "duplique o altere el número de identificación" de un teléfono. Sin embargo, debe existir ánimo de lucro, por lo que las operadoras denunciarían, en caso de hacerlo, a los establecimientos que vendan los teléfonos liberados.

Esto es aplicable a cualquier teléfono, no únicamente al iPhone. De cualquier manera existe un precedente que no invita precisamente a las operadoras a actuar por esa vía. La Audiencia Provincial de Barcelona absolvió a un grupo de personas que vendía por separado los móviles (liberados) y sus correspondientes tarjetas.

El tribunal entendió que la vía penal utilizada por Vodafone no era la correcta. Almeida entiende que al liberar un móvil "se estaría vulnerando el contrato que firma el usuario al comprar el teléfono, ya que en él se especifica un periodo mínimo de permanencia en una determinada red. Podría reclamarse por lo civil daños y perjuicios".

Apple avisa

Carlos Almeida, sin embargo, descarta que las operadoras actúen contra los usuarios: "Cuando se vende un móvil se consigue una gran cantidad de información confidencial, que vale incluso más que el propio consumo". Apple tampoco es probable que actúe pues "exigir el cumplimiento de un contrato a nivel internacional a usuarios y consumidores individuales es harto difícil".

De lo que sí ha advertido Apple a sus clientes es de que las actualizaciones automáticas del 'software' con el que funciona el iPhone puede dar problemas a quienes hayan liberado, de alguna de las múltiples maneras existentes, el teléfono. Incluso, siempre según la compañía, podría quedar inoperativo de forma permanente.

Está previsto que la próxima actualización del software del iPhone se presente a finales de esta semana. Apple avisa: el "bloque permanente" del terminal no quedaría cubierto por la garantía si se ha utilizado algún tipo de 'software' o se ha manipulado el teléfono para liberarlo.

Aitor Riveiro - El Pais